El día de ayer tubé una experiencia que todos podríamos tener, pero solamente si una mujer amada deja reflejar su amor de madre en gente ajena a su hogar.
Mientras yo leía en el escritorio anexo al de mi mamá lloraba un niño, y no tenia cinco minutos llorando, sino varias horas. Entonces mi mamá dice:
-Ese niño tiene toda la mañana llorando…
Entonces levanto los ojos del libro y le digo
-Tengo mis audífonos, ¿los quieres?
-¿Que? ¿Para que?…. Me responde mi mamá como sacada de onda
-Pss para que no escuches… Dije yo de la forma mas natural
-No, voy a ir a traérmelo. Me responde ella.
Entonces alzo los hombros y digo, -bueno- sin haber entendido muy bien el
ultimo mensaje, tal ves por que no cabía esta posibilidad en mi mente.
Cuando de repente veo llegar a mi mamá con el bebé, cantándole canciones de cuna, abrazándolo, me quede muy sacada de onda. No sabia si asombrarme de su caridad o esconderme debajo del libro por vergüenza de haberle dicho que se tapará los oídos para remediarlo.
Esta fue la gran enseñanza de Amor y caridad del día de ayer. Si queremos soluciones realmente tenemos que dar de nosotros mismos, no vivir en nuestra burbuja, debajo de los libros o de los audífonos.
Que la paz y el amor habite en sus vidas.
Cristina Figueroa