Oh la la !!!!

De esto se trata

23° HORA DE LA PASIÓN. Jesús, muerto es traspasado por la lanza. El descendimiento de la Cruz marzo 30, 2013

Filed under: Uncategorized — crxs @ 5:56 am

¡Oh Jesús mío!, ya estás muerto. Y yo, estando en tu Corazón, empiezo a gozar ya de los copiosos frutos de la redención. (…) 
Pero veo que tu amor todavía no está contento, y para darnos una señal más cierta de tu amor, permites que un soldado se acerque a ti y que con una lanza te atraviese el Corazón haciéndote derramar las últimas gotas de sangre y agua que todavía quedaban en él.

¡Oh Jesús mío!, ¿no pudieras permitir que esta lanza hiriera también mi corazón? ¡Oh, sí! ¡Que esta lanza sea la que hiera mis deseos, mis pensamientos, los latidos de mi corazón y mi voluntad, y que me dé tu Voluntad, tus pensamientos y toda tu vida de amor y de inmolación!

¡Oh Corazón de mi Jesús herido por esta lanza!, ¡ah!, prepara un baño, un refugio para todas las almas, para todos los corazones, un descanso para todos los atribulados. De esta herida es de donde das a la luz a tu amada esposa, la Iglesia; de ahí es de donde haces salir los sacramentos y la vida de las almas; y yo, junto con tu Madre Santísima, cruelmente herida en su Corazón, quiero reparar por todas las ofensas, los abusos y las profanaciones que se le hacen a tu Santa Iglesia; y por los méritos de esta herida y de tu Santísima Madre y dulcísima Madre nuestra, te suplico que nos encierres a todos en tu amantísimo Corazón y que protejas, defiendas e ilumines a quienes rigen la Iglesia.

 

El descendimiento de la cruz

Jesús mío, apenas te bajan de la cruz, la primera en recibirte en su regazo es tu Madre Dolorosa y tu cabeza traspasada reposa dulcemente en sus brazos.

¡Oh dulce Madre!, no desdeñes mi compañía y haz que también yo, junto contigo, pueda prestarle los últimos servicios a mi amado Jesús. Dulcísima Madre mía, es cierto que tú me superas en amor y en delicadeza al tocar a mi Jesús, pero yo trataré de imitarte del mejor modo posible, para complacer en todo a mi adorado Jesús.

 

22° HORA DE LA PASIÓN. Tercera agonía en la Cruz. Muerte de Jesús. marzo 29, 2013

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La quinta palabra:

« ¡Tengo Sed! ».

¡Ah!, esta palabra se la repites a cada corazón:

« Tengo sed de tu voluntad, de tus afectos, de tus deseos, de tu amor; no podrías darme un agua más fresca que tu alma. ¡Ah, no dejes que me consuma! Tengo sed ardiente y no solamente siento que se me quema la lengua y la garganta, al grado que ya no puedo ni decir una palabra, sino que también siento que mi Corazón se seca junto con todas mis entrañas. ¡Piedad de mi sed, piedad! ».

La sexta palabra:
« ¡Todo está Consumado! ».

La Séptima palabra:
« ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! ».

 

Jesús Muere. 

Jesús mío, este grito hace que toda la naturaleza trastornada llore tu muerte, la muerte de su Creador. La tierra tiembla fuertemente y con su vibración parece que llora y que quiere sacudir el ánimo de todos para que te reconozcan como verdadero Dios. El velo del Templo se rasga; los muertos resucitan; el sol que hasta ahora ha estado llorando por tus penas, horrorizado, retira su luz. Tus mismos enemigos, al oír este grito, caen de rodillas y golpeándose el pecho dicen:

« Verdaderamente éste es el Hijo de Dios ».Imagen

 

VIGÉSIMA PRIMERA HORA DE LA PASIÓN. Segunda hora de agonía en la Cruz.

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La segunda palabra:

« ¡Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino! ».

Y tú no vacilas en responderle:

« ¡Hoy estarás conmigo en el paraíso! ».

Tercera palabra:

« ¡Mujer, he ahí a tu hijo! ».

Y a Juan: « ¡He ahí a tu Madre! ».

Tu voz penetra en su Corazón materno y junto con la voz de tu sangre sigues diciendo:

« Madre mía, a ti te confío todos mis hijos. ¡Así como me amas a mí, ámalos también a ellos! Que todos tus cuidados y ternuras maternas sean para mis hijos. Tú me los salvarás a todos ».

Cuarta palabra:

« ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? ».

Y al oír este grito todos tiemblan, las tinieblas se hacen más densas y tu Madre Santísima, petrificada, se pone pálida y se desmaya. ¡Vida mía y Todo mío! ¡Oh Jesús!, pero, ¿qué es lo que veo? ¡Ah!, tu muerte está cerca y tus mismas penas, siempre fieles a ti, están por abandonarte. Y entre tanto, después de tanto sufrir, con sumo dolor te das cuenta de que no todas las almas están incorporadas a ti, sino por el contrario, ves que muchas se perderán y sientes su dolorosa separación como si ellas mismas se arrancaran de tus miembros. Y tú, debiendo darle satisfacción a la divina justicia también por ellas, sientes la muerte de cada una, sientes las mismas penas que ellas deberán sufrir en el infierno, y les gritas con fuerza a todos esos corazones:

« ¡No me abandonen! Si quieren que yo sufra más todavía, estoy dispuesto, pero no se separen de mi humanidad. ¡Este es el dolor de los dolores, ésta es la muerte de las muertes! ¡Todo lo demás sería nada para mí si no tuviera que sufrir esta separación! ¡Ah, piedad de mi sangre, de mis llagas, de mi muerte! Este grito será continuo en su corazón: ¡Ah, no me abandonen! ».

 

 

 

La primera pala…

Filed under: Uncategorized — crxs @ 6:00 pm

La primera palabra: “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!”

Primera hora de Agonía sobre la Cruz. De las 12 a la 1 de la tarde.

 

DECIMONOVENA HORA DE LA PASIÓN. De las 11 a las 12. La crucifixión de Jesús.

Filed under: Uncategorized — crxs @ 5:44 pm

Jesús es coronado de espinas por tercera vez. 

« Amor mío, cruz amada, mi precioso lecho: tú has sido durante toda mi vida mi martirio y ahora eres mi descanso; ¡oh cruz, recíbeme pronto en tus brazos! Estoy esperando con impaciencia. Cruz santa, en ti le daré cumplimiento a todo. ¡De prisa, de prisa, haz que se cumplan mis ardientes deseos que hacen que me consuma por darles vida a las almas, vida que llevará tu sello, oh cruz! ¡Ah, no tardes más, que con ansia espero extenderme sobre ti, para abrirles el cielo a todos mis hijos y cerrar el infierno! ¡Oh cruz, es cierto que tú eres mi batalla, pero también eres mi victoria y mi triunfo completo, y en ti les concederé a mis hijos abundantes herencias, victorias, triunfos y coronas! ».

¡Ah!, parece que mi adolorido Jesús me dice:

« Hijo mío, has previsto mi amor; esta es mi Voluntad: ¡Que todos los que me aman queden crucificados conmigo! ¡Ah, sí, ven tú también a extenderte junto conmigo sobre la cruz; te haré vida de mi vida y serás para mí el predilecto de mi Corazón! ».

 La crucifixión.

¡Oh Jesús mío!, terminando los verdugos de clavarte los pies, yo me acerco a tu Corazón; me doy cuenta de que ya no puedes más, pero tu amor grita más fuerte:

« ¡Quiero más penas! ».

 

Jesús es levantado sobre la cruz.

« Padre Santo, aquí estoy, cargado de todos los pecados del mundo; no hay culpa que no recaiga sobre mí. Por eso, ya no descargues sobre los hombres los flagelos de tu divina justicia, sino sobre mí, tu Hijo. ¡Oh Padre!, permíteme vincular a esta cruz a todas las almas y que implore perdón para todas ellas con las voces de mi sangre y de mis llagas. ¡Oh Padre!, ¿no ves a qué estado me he reducido? Por esta cruz y en virtud de estos dolores, concédeles a todos verdadera conversión, paz, perdón y santidad ».

 

 

 

DECIMAOCTAVA HORA DE LA PASIÓN. De las 10 a las 11 de la mañana. Jesús abraza la cruz.

Filed under: Uncategorized — crxs @ 4:16 pm

…En cada gemido dices: « ¡Cruz! »; cada gota de tu sangre repite: « ¡Cruz! ». Todas tus penas, en las que te encuentras nadando como en un mar interminable, se repiten unas a otras: « ¡Cruz! ». Y exclamas:

« ¡Oh cruz amada y suspirada, sólo tú salvarás a mis hijos; en ti yo concentro todo mi amor! ».

Segunda coronación de espinas.

« Hijo mío, déjame desahogar mi amor, y repara conmigo por quienes haciendo el bien me deshonran. Estos judíos me vuelven a poner mis vestiduras para desacreditarme aún más ante el pueblo y para convencerlo de que soy un malhechor. Aparentemente el acto de vestirme era bueno, pero en sí mismo llevaba mucha malicia. ¡Ah, cuántos hacen obras buenas, administran sacramentos o los frecuentan, pero con fines humanos e incluso hasta malos!; pero el bien mal hecho conduce a la dureza y yo quiero ser coronado por segunda vez con dolores más atroces que la primera, para romper esta dureza y así, con mis espinas, atraer a las criaturas hacia mí ».

« Ah, hijo mío, esta segunda coronación me es todavía más dolorosa; siento que mi cabeza está como nadando entre espinas y cada movimiento que hago o cada golpe que me dan, me hace sufrir cruelmente la muerte una y otra vez. De este modo reparo por la malicia con la que se me ofende, reparo por quienes, hallándose en cualquier estado de ánimo, en lugar de ocuparse de su propia santificación, se disipan y rechazan mi gracia procurándome una vez más espinas aún más dolorosas, mientras yo me veo obligado a llorar con lágrimas de sangre y a suspirar por su salvación ».

« ¡Ah, yo hago de todo por amar a las criaturas y ellas hacen de todo por ofenderme! Al menos tú no me dejes solo en mis penas y en mis reparaciones ».

Jesús toma la cruz.

« ¡Cruz adorada, finalmente te abrazo! Tú eras el suspiro de mi Corazón, el martirio de mi amor; pero tú, oh cruz, has tardado tanto, mientras que mis pasos siempre hacia ti se dirigían. Cruz santa, tú eras la meta de mis deseos, la finalidad de mi existencia sobre la tierra. En ti yo concentro todo mi ser, en ti pongo a todos mis hijos, tú serás su vida, su luz, su defensa, tú serás quien me los cuide y les des fuerza, tú los sostendrás en todo y me los conducirás gloriosos al cielo. ¡Oh cruz, cátedra de sabiduría, sólo tú enseñarás la verdadera santidad, tú formarás los héroes, los atletas, los mártires, los santos! Cruz hermosa, tú eres mi trono, y teniendo yo que abandonar la tierra, te quedarás tú en mi lugar; a ti te doy como dote a todas las almas. ¡Cuídamelas, sálvamelas, a ti te las confío! ».

 

Jesús consuela a las mujeres piadosas
« ¡Hijas, no lloréis por mis penas, sino por vuestros pecados y por los de vuestros hijos! ».

 

Jesús es despojado de sus vestiduras.
« ¡Hijo mío, cuánto me cuestan las almas! Este es el lugar en donde espero a todos para salvarlos y donde quiero reparar los pecados de quienes llegan a degradarse hasta por debajo de las bestias y que se obstinan tanto en ofenderme, que llegan a no saber vivir sin estar pecando. Su razón queda ciega y pecan frenéticamente; por eso me vuelven a poner la corona de espinas por tercera vez. Y al ser desnudado reparo por quienes se visten lujosamente y con indecencia, por los pecados contra la modestia y por quienes están tan atados a las riquezas, a los honores y a los placeres, que de todo eso se hacen un dios para sus corazones. ¡Ah, sí!, cada una de estas ofensas es una muerte que siento, y si no muero, es porque la Voluntad de mi Eterno Padre aún no ha decretado el momento de mi muerte ».

 

DÉCIMASÉPTIMA HORA DE LA PASIÓN. 9 a 10 de la mañana. Jesús es coronado de espinas. “Ecce Homo“. Jesús es condenado a muerte.

Filed under: Uncategorized — crxs @ 3:37 pm

Jesús mío, amor infinito, más te miro y más comprendo cuarto sucede. Ya estas todo lacerado y no hay parte sana en ti.
(…)
“Animo, hija mía, no pierdas nada de lo que he sufrido. Sé atenta a mis enseñanzas. Yo debo rehacer al hombre en todo. El pecado le ha quitado la corona y lo ha coronado de oprobios y de confusión, de modo que no puede comparecer ante mi majestad. El pecado lo ha deshonrado, haciéndole perder todo derecho a los honores y a la gloria; por eso quiero ser coronado de espinas, para devolverle a todos los derechos a todo honor y gloria. Y mis espinas serán, ante mi Padre, reparaciones y voces de disculpa por tantos pecados de  pensamiento, en especial de soberbia, y voces de luz para cada mente creada, suplicando que no me ofendan; por eso, tú, únete a mí y ora y repara conmigo.“

“Hija mía, estas espinas dicen que quiero ser constituido Rey de cada corazón. A mi me corresponde todo dominio. Tú, toma estas espinas y pinza tú corazón y haz que salga de él todo lo que a mí no me pertenece, y luego, deja una espina clavada en tú corazón, en señal de que soy tú Rey y para impedir que ninguna cosa entre en ti. Después, corre por todos los corazones y, punzándolos, haz que salgan de ellos todos los humos de soberbia y la podredumbre que contienen y constitúyeme Rey en todos.“

“Hija mía, vez entre mis atados brazos, apoya tú cabeza sobre mí pecho y sentirse dolores más intensos y acerbos, porque lo que ves por fuera de mí Humanidad no es sino lo que rebosa de mis penas interiores. Pon atención a los latidos de mí corazón y sentiras que reparo las injusticias de los que mandan, las opresiones de los pobres, de los inocentes pospuestos a los culpables, la soberbia de quienes, con tal del conservar dignidades, cargos o riquezas, no dudan en transgredir toda ley y en hacer mal al prójimo, cerrando los ojos a la luz de la verdad. Con estas espinas quiero hacer pedazos él espíritu de soberbia de “sus señorías “, y con los agujeros que hacen eh mí cabeza quiero abrirme camino en sus mentes para reordenar en ellas todas las cosas según la luz de la verdad. Con estar así humillado ante este injusto juez, quiero hacer comprender a todos que solamente la virtud es la que constituye al hombre rey de sí mismo, y enseñó a los que mandan que sólamente la virtud, unida al recto saber, es la única que es digna y capaz de gobernar y regir a los demás, mientras que todas las demás dignidades, sin la virtud son cosas peligrosas y que hay más bien que lamentar. Hija mía, haz eco a mis reparaciones y sigue poniendo atención a mis penas.“

Amor mio veo que Pilatos, viéndote tan malamente reducido, se estremece y, todo impresionado, exclama: ¿ Pero es posible tanta crueldad en los pechos humanos? ¡Ah, no era esa mí voluntad al condenarlo a los azotes! (…) “Pero dime, ¿Qué has hecho? Tú gente te ha entregado en mis manos. Dime, ¿Tú eres Rey? ¿Cuál es tú reino ?“ (…) “¿No sabes que esta en mí poder él librarte j él condenarte?“
Le respondes: “No tendrías ningun poder sobre mí si no te viniera de lo alto; pero aquellos que me han entregado en tus manos han cometido un pecado aún mayor que el tuyo.“